La poliolefina termoplástica (TPO) ofrece interesantes prestaciones para la impermeabilización. Se trata de uno de los últimos materiales soldables por calor en incorporarse al mercado, aunque está penetrando con fuerza debido a su resistencia, sus altas prestaciones y su reducido coste de instalación.

La base principal de las TPO es el polipropileno (PP), ya sea homopolímero, copolímero de impacto u otros. Este termoplástico ofrece rigidez y estabilidad.

Le acompañan los elastómeros, que le dotan de resistencia a los impactos y de flexibilidad. El rendimiento final y la durabilidad se mejoran con aditivos, que van de los plastificantes hasta los antioxidantes.

Por último, las cubiertas de TPO alta ofrecen rigidez y estabilidad gracias al talco y a cargas minerales como la fibra de vidrio o el carbono. Hay que destacar que, debido al uso de los aditivos, se consigue que la superficie cubierta sea ignífuga y soporte el rayado o los efectos corrosivos del agua de mar.

Su aplicación puede verse en la actualidad en naves industriales, viviendas residenciales, edificios comerciales o pabellones de deportes, entre otras muchas construcciones.

Diferenciamos dos tipos principales de láminas de TPO:

  • Las láminas de TPO Rígidas
    Las TPO rígidas se componen de una mayor parte de Polipropileno (aprox. 56%) y el resto son compuestos por elastomeros y aditivos.
  • Las láminas de TPO Flexibles
    Las TPO flexibles se componen en su mayoría por elastomeros (aprox. 70%) y el resto por polipropileno, los aditivos se calculan dependiendo del rendimiento que se desee.

Por otra parte, la investigación de los elastómetros ha vivido un gran avance, por lo que hoy en día pueden fabricarse láminas de TPO a medida de la necesidad que se presente.

Así, entre los beneficios del uso de láminas de TPO podemos destacar los siguientes: